sábado, 20 de junio de 2009
Cálice - Chico Buarque
Como beber de esa bebida amarga,
tragar el dolor, tragar la bronca...
Aún callada la boca, queda el pecho.
El silencio en la ciudad, ya no se escucha.
¿De que me sirve ser hijo de una santa?
Mejor sería ser hijo de otra,
otra realidad menos muerta,
tanta mentira, tanta fuerza bruta.
Padre, aparta de mí ese cáliz...
Padre, aparta de mí ese cáliz...
Padre, aparta de mí ese cáliz...
De vino tinto de sangre.
Es tan difícil despertar callado,
si en lo callado de la noche me lastimo.
Quiero lanzar un grito deshumano,
que es una manera de ser escuchado...
Todo este silencio me aturde,
y aturdido permanezco atento
en la tribuna, para en cualquier momento
ver emerger el monstruo de la laguna.
Padre, aparta de mí ese cáliz...
Padre, aparta de mí ese cáliz...
Padre, aparta de mí ese cáliz...
De vino tinto de sangre.
De tan gorda la puerca ya no anda.
De tan usado el cuchillo no corta
Es tan difícil, padre, abrir la puerta
de esa palabra presa en la garganta,
ese trago tremendo en el mundo.
De qué vale tener buena voluntad
si callado el pecho, resta la cabeza
de los borrachos en el centro de la ciudad.
Padre, aparta de mí ese cáliz...
Padre, aparta de mí ese cáliz...
Padre, aparta de mí ese cáliz...
De vino tinto de sangre.
Tal vez el mundo no sea pequeño,
ni sea la vida un hecho consumado...
Quiero inventar mi propio pecado,
quiero morir de mi propio veneno.
Quiero perder de una vez la cabeza
y que mi cabeza pierda tu juicio.
Quiero oler humo de óleo diesel
y embriagarme hasta que alguien me olvide.
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